31.8.10

Sueños

Olvido que el color del infinito es solo un reflejo irrisorio desde aquel biombo de cristal que oculta bastas alas ensangrentadas, que el nuevo carmesí de las dóciles plumas deja ver más claro que nunca su naturaleza inexpresiva y castradora, quien nunca haya volado nunca sabrá como se siente ser embestido por amargos vientos, ni que sus torpes intentos sean derretidos por el sol, quien nunca haya volado nunca conocerá la verdad de un cuento tan corto que no admite sinapsis alguna, solo objeciones, inútiles objeciones que se camuflan luego con desdén entre pastizales que se han dejado crecer durante años, la desprolijidad salvaje de un nuevo día que abre y nos encuentra desnudos, aun preparándonos, tan enfocados que olvidamos que el tiempo rasgaba nuestra piel y entorpecía nuestros ojos, hasta que el alba demuestre irrefutablemente que estamos ciegos, que despreciamos, que dejamos ser, pero nunca bailamos al compás de las copas de los árboles, que nuestra existencia es tan vana como un largo pasillo plagado de alas ensangrentadas que cuelgan de a pares, sin ya importar a nadie.
Y aún así, entre la estática tristeza de una galería de cristal rojo, puede verse forzando la vista, allí a lo lejos, un par que aún revolotea ¿Es un hombre o un niño? Que llora tras la vaga ilusión de seguridad que le brinda el ventanal, pero nadie necesita preguntar nada, pues aquello que no ven los ojos, es claro para el alma, nada duele más que arrancarse las alas.


Aquello que parece creado para alentarme, solo me deprime, pues parece que mis sueños son muy grandes, y yo muy pequeño

1 elefantes se columpiaban...:

Chiara said...

No sé quién sos, no te conozco y no sé cómo llegué hasta acá. Pero este blog es maravilloso.