20.10.10

De Identidades y Mariposas

Debo admitir que no creo que exista tal cosa como la creación de una identidad como escritor, siento que nada es más sincero que escribir, de hecho es una sinceridad muy cómica, una sinceridad sin querer, como a los tropezones, tanteando desesperadamente algo con que taparse, temerosos de quedar demasiado expuestos. Sinceramente pienso que escribir es todo lo contrario, más bien un proceso de transmutación de la identidad misma del escritor, quien toma su propia vida y la transforma en algo más, en algo nuevo, que sigue siendo él, pero sin serlo del todo, que borra los rastros de su presencia y se coloca lejos, como un Dios según Epicuro, pero consciente en su lecho inalcanzable de que creo a su imagen y semejanza. Sin embargo cada historia permite ver algo más allá que lo que se nos cuenta, un mensaje, un sentimiento, una lágrima invisible entre puntos y comas; es allí donde nace el desliz, a veces sin saber, otras a propósito, pero siempre está ahí para quien quiera verlo, para quien quiera conocer al caballero que se esconde tras su grotesca armadura. Es entonces que nace este tan afamado concepto de la identidad como escritor, otra mentira para hacer creer al mundo que cualquiera puede escribir, pero eso no es cierto, si no, otra vez, todo lo contrario. Todos tenemos una identidad como personas, reaccionamos diferente frente a determinadas situaciones, nos emocionan cosas distintas, tenemos opiniones confrontadas, o diversos puntos de vista; pero no todos somos capaces de manejar la técnica, dominar el idioma, o ver al mundo como hace falta para ser escritor; si, un escritor de verdad, no uno que tiene un diario íntimo u otro que deja recados en la heladera.
Mi pequeño Blog y yo estamos lejos de ser escritores, aun tenemos mucho que aprender, mucho que leer, mucho que escribir; sin embargo me dejo ver claro en muchos de mis textos, solo hace falta prestar atención a todos esos elementos característicos en cada relato. Ayer pensaba específicamente en las mariposas, tan cargadas de ironía. Una mariposa no es menos bicho que una cucaracha o una polilla, y aun así, que tan voluble es el ser humano que hace falta ponerle alas de colores a lo que regularmente le resulta desagradable, para que instantáneamente se transforme en un ícono de la belleza que nos brinda la naturaleza.


Hace mucho que no dejaba algo de música, y a decir verdad, siempre es la ocasión para algo así.

3 elefantes se columpiaban...:

Wino said...

¡que bueno que estas escribiendo de nuevo!
Parece increíble pero yo, con todo el ánimo, la denominación, y poseedor cada vez más de la técnica del escritor, todavía te envidio varios pasajes.

estudia ingeniería si querés, pero tarde o temprano el artista se rinde a su peligrosa vocación ;)

Wino said...

btw la otra vez me recordaste este arabesque y fui, busque la partitura y lo toque de nuevo.

Es fascinante ver como los dedos se acuerdan de las notas que la mente olvida.

Agustina said...

franccc no sabía que tenías blog!! obvio que voy a empezar a seguirte así escribas una vez cada tres meses me copa leer lo que escribis. un beso grande y espero que andes muy bien!