Que sorprendente resulta escucharlos hablar a viva voz, tratando de construir razonamientos lógicos sobre bases que ya de por si resultan falaces, tan seguros de si mismos ¿Y por qué no habrían de estarlo? Si esa es la realidad que ven, sumidos en lo mas voraz de esta cruel enfermedad, y entre si secundan su locura y avalan lo que sus ojos idealistas son moldeados para ver. Nada podemos hacer al respecto, es inútil intentar hacerlos entrar en razón, todo guiño hacia la realidad será rotundamente negado y hasta satirizado, de modo que seamos nosotros los desquiciados.
La amenaza siempre acecha, y tal vez será a nosotros que nos toque despertar mañana con botones cosidos donde antes estaban nuestros ojos, incapaces de recapacitar respecto a lo que antes resultaba tan nítido ¿Cómo no temer a esta posibilidad? Cuando por más fiel que sea uno a sus convicciones, la locura resulta irreversible en nosotros, como resultaba en aquellos a quienes quisimos hacer entrar en razón, tan viral que controla despóticamente nuestra mente, como controla todo el territorio desde el sillón de Rivadavia.

0 elefantes se columpiaban...:
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