21.9.11

Primavera Cero

No es culpa de la primavera misma, si bien mi afinidad con el invierno es infinitamente mayor, me agrada el rotamiento cíclico de las estaciones y como todo pareciera cambiar junto con ellas. Resulta como abrirse paso entre realidades inconexas, que vuelven a la vida justo cuando uno comienza a olvidarse de ellas. Todo parece más relajado en primavera, el clima mismo pareciera invitarnos, mientras los cálidos rayos del sol caldean nuestros cuerpos resentidos por el frío del invierno, a detenernos, a mirar las maravillas de la primavera, el renacer de las flores, el nítido color del cielo; la gente comienza a realentar el paso conforme el afuera deja de ser hostil, lúgubre, y de a poco transmite esa sensación hogareña, segura, alegre.
Aún así odio el día de la primavera, no me fue fácil entender el por qué en un principio, pero bastó con buscar en mis recuerdos, o mejor dicho, en mi falta de recuerdos de esta festividad, para comprender lo que pasaba. Por algún motivo u otro nunca pase un día de la primavera como el resto de los chicos de mi edad, nunca me amontoné en plaza Francia entre los millares de grupos de amigos a compartir la primera tarde de tan encantadora estación, nunca experimenté este día como el común de los jóvenes lo hacen. No es la sensación de estar perdiéndome de algo la que me perturba, si no la de no haber podido elegir vivirlo, mientras el afuera se volvía mas acogedor y llamativo, el adentro era mi prisión de argumentos impenetrables, firmes barrotes y obligaciones sin sentido. Entiendo que el rencor se encarga de encadenarnos al pasado, mientras las estaciones continúan su curso y el tiempo su impasible andar, y que solo el perdón podrá terminar con las punzadas que siento en mi pecho. Durante los últimos siete años no hubo más que invierno en mi cuerpo, duras noches de invierno, sin orquídeas florecidas o un sol que se asomara desde un horizonte inalcanzable. Siempre estuve perdido en aquella realidad oscura, sin saber a donde ir, pero después de tantos años tengo finalmente la oportunidad de que las estaciones vuelvan a su curso, depende de mi salir adelante.


Por una hermosa primavera en mi, de una vez por todas.


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